una joven kurda iraní de 22 años, murió bajo custodia policial en Teherán en septiembre de 2022 tras ser detenida por la “policía de la moral” por no llevar el velo correctamente. Su muerte desató protestas masivas en Irán bajo el lema “Mujer, Vida, Libertad”, que fueron reprimidas con violencia, ejecuciones y miles de detenciones. Este caso se ha convertido en símbolo mundial de la lucha por los derechos humanos en Irán.
