Un aguacate en buen estado tiene una pulpa verde, suave y cremosa, con un aroma delicado. Cuando se oxida por efecto de la enzima polifenoloxidasa al exponerse al aire, su color cambia a marrón. Aun así, el aguacate oxidado sigue siendo apto para el consumo y no está dañado, aunque puede tener un sabor un poco amargo. Si, en cambio, presenta manchas negras profundas, mal olor o moho, significa que está deteriorado.
