A primeros de agosto, los maquinistas del sindicato SEMAF mandaban el aviso, a través de una carta al gestor de la infraestructura ferroviaria (Adif AV) y a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF), a Óscar Puente, ministro de Transportes.
En ella, advertían de que el deterioro de las vías estaba «produciendo una degradación profunda y acelerada en el material rodante, causando frecuentes averías».
