“Toda ciencia comienza como filosofía y termina siendo arte” – Will Durant.
Desde las pinturas rupestres hasta los modernos laboratorios, el color siempre ha fascinado a la humanidad. Ya en la Antigua Grecia, Aristóteles reflexionaba sobre los tonos básicos que componían el mundo. Siglos más tarde, Newton reveló con su prisma el arcoíris oculto en la luz, y Da Vinci propuso seis colores primarios (blanco, amarillo, verde, azul, rojo y negro) como base de todos los demás.
Hoy, la química retoma ese legado y plantea nuevas formas de comprender y crear colores. A continuación veremos algunos ejemplos de cómo ha reinventado la paleta cromática a lo largo de la historia.
Pigmentos perdidos: de privilegio a ser redescubiertos por la ciencia.
En la antigüedad, ciertos colores no solo decoraban: eran símbolo de poder. El famoso púrpura de Tiro, obtenido de un caracol marino, costaba tanto que vestirlo era exclusivo de reyes y emperadores.

Muestras de tejido teñidas con púrpura de Tiro, un pigmento tan valioso que en el año 301 d.C. llegó a valer tres veces su peso en oro: unos 66.000 dólares por libra. Vía CONAGEN.
Por otra parte, el azul egipcio, creado hace más de 4.000 años, fue el primer pigmento sintético de la historia, y aún hoy sigue sorprendiendo por su resistencia. De manera similar, en la antigua China se desarrolló el púrpura Han, otro de los pigmentos artificiales más antiguos conocidos. Aunque su tonalidad podía variar hacia el azul, su base química era distinta: un silicato de bario y cobre, frente al silicato de cobre y calcio del azul egipcio.
Con el paso del tiempo, muchos de estos pigmentos se perdieron, y su elaboración quedó envuelta en misterio. Sin embargo, en la actualidad y gracias a la química moderna, algunos han regresado. El azul egipcio, por ejemplo, ha sido redescubierto y estudiado por su capacidad de absorber y emitir radiación infrarroja, lo que ha abierto la puerta a aplicaciones en nanotecnología, seguridad (pudiendo usarse para detectar huellas dactilares y como tinta antifraude en billetes) y energía solar. Así, lo que en su momento fue símbolo de poder y exclusividad, ahora inspira innovaciones con impacto global.
Maquillaje tóxico y belleza que envenena.
La química del color no solo se usó en templos y murales, sino también en el rostro. En el Antiguo Egipto, el kohl para delinear los ojos se elaboraba, nada más y nada menos que, con plomo.
En la Edad Media y el Renacimiento, el polvo blanco de cerusa (carbonato de plomo) se usaba para aclarar la piel, causando esto envenenamientos prolongados y silenciosos. Este producto se aplicaba para lograr una piel pálida, símbolo de estatus y “pureza” en su época. Fue muy famoso el caso de la reina Isabel I de Inglaterra, quien lo usaba para mantener su rostro impecablemente blanco, aunque con, evidentemente, graves consecuencias para su salud.

Excelente infografía sobre el maquillaje o mejor dicho, el desproporcionado precio de la “belleza” a lo largo de la historia. Vía Científicos Anónimos.
Incluso el intenso rojo carmín, tan popular en labios y mejillas, solía elaborarse con compuestos de mercurio. La paradoja era más que evidente: lo que embellecía por fuera, afeaba, o mejor dicho, literalmente, envenenaba por dentro.
El descubrimiento accidental del YInMn Blue.
En 2009, un laboratorio de Oregón buscaba materiales para semiconductores cuando surgió por accidente un azul vibrante y estable. Bautizado como YInMn Blue (por las nomenclaturas del itrio, indio y manganeso), este pigmento no se degrada con el tiempo, es no tóxico y refleja el calor.

Mas Subramanian, científico de materiales de la Universidad Estatal de Oregón, quien descubrió por accidente el YInMn Blue, el primer nuevo pigmento azul en 200 años. Vía C&EN Chemical and Engineering News.
Hoy en día, ya se utiliza en plásticos, pinturas y hasta en tejados que ayudan a enfriar edificios de forma natural.
Colores imposibles que nacen de la luz.
No todos los tonos provienen de pigmentos. Existen los llamados colores estructurales, creados por la forma en que la luz se refleja y se dispersa en determinadas superficies. Es lo que en la naturaleza ocurre en las alas de algunas mariposas o en las plumas de un pavo real.
Inspirados en la madre tierra, los científicos desarrollan materiales capaces de cambiar de color sin tintes, lo que podría revolucionar la moda, el arte e incluso la seguridad (ya que serían tintas imposibles de falsificar).
Como hemos visto, la historia de los colores evidencia que la química no solo transforma la materia, sino también nuestra manera de ver el mundo. Desde pigmentos exclusivos o tóxicos hasta descubrimientos accidentales, la búsqueda del color ha sido, es y será, un puente entre arte, ciencia y sociedad.
Para cerrar la inevitable pregunta: ¿Cuál será el próximo tono en sorprendernos?
Y hasta aquí este pequeño pero muy colorido recorrido de hoy, como siempre, muchas gracias por leerme y… ¡Hasta la próxima!



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