El incendio no fue solo fuego: la química invisible detrás de la tragedia en Suiza.

“Los productos tóxicos de la combustión son a menudo más peligrosos que el fuego mismo.” – Dougal Drysdale, An Introduction to Fire Dynamics.

No quería empezar el año con una publicación de este estilo, pero me pareció importante dejar registro de este lamentable evento. El incendio ocurrido en el bar subterráneo Le Constellation no fue solo una tragedia humana. Fue el resultado directo de una cadena de procesos químicos y físicos bien conocidos que, cuando se combinan en un espacio cerrado, convierten un foco aparentemente menor en un evento letal en cuestión de segundos.

A continuación, te cuento cómo la ignición inicial, la liberación de gases tóxicos y el fenómeno del flashover se encadenaron para hacer que el incendio fuera mortal incluso antes de que el fuego fuera visible.

La ignición: una chispa basta.

El incendio se inicia cuando bengalas decorativas, habituales en celebraciones, entran en contacto con el techo del local. Estas bengalas alcanzan temperaturas extremadamente altas y el material del techo, una espuma acústica polimérica, tiene una resistencia térmica muy baja.

El calor no necesita propagarse mucho: el material comienza a degradarse casi de inmediato. En este punto, el incendio todavía no es evidente, pero el proceso químico ya está en marcha.

Pirólisis: el incendio invisible.

Antes de que el fuego sea claramente visible ocurre la fase más letal. El calor provoca la pirólisis de las espumas y revestimientos, un proceso en el que los polímeros se descomponen y liberan gases tóxicos e inflamables. Entre los más peligrosos se encuentran el monóxido de carbono y el cianuro de hidrógeno.

Ambos son invisibles e inodoros, por lo que las personas los inhalan sin advertir el peligro. En segundos, el aire se vuelve químicamente irrespirable y muchas víctimas pierden la conciencia sin haber visto llamas.

¿Qué ocurre químicamente durante la pirólisis?

La pirólisis es la descomposición termoquímica de un material causada por altas temperaturas, incluso en ausencia de llama. No se trata de una única reacción química, sino de una cascada de reacciones que rompen los enlaces de materiales poliméricos como espumas acústicas, plásticos y revestimientos sintéticos.

De forma simplificada, en presencia de calor, el proceso puede representarse así:

Material orgánico —> CO+ HCN + gases inflamables

Uno de los productos más peligrosos es el monóxido de carbono (CO), que se forma cuando el oxígeno es limitado y la descomposición es incompleta:

CO+ 1/2 O2 —>  CO

En materiales que contienen nitrógeno, como muchas espumas utilizadas en interiores, la pirólisis genera además cianuro de hidrógeno (HCN):

Polímero con N —> HCN + fragmentos orgánicos

Ambos gases son invisibles, inodoros y extremadamente tóxicos. Su inhalación puede incapacitar en segundos, explicando por qué muchas víctimas no logran huir antes de que el incendio se manifieste plenamente.

El fenómeno clave: flashover.

A medida que el calor se acumula en el espacio cerrado y los gases inflamables saturan el ambiente, el incendio alcanza un punto crítico. Cuando la temperatura supera cierto umbral, todo el volumen del local entra en ignición casi al mismo tiempo.

Este fenómeno, conocido como flashover, transforma un incendio localizado en un incendio total del recinto. La transición es abrupta: en cuestión de segundos, las temperaturas alcanzan valores incompatibles con la vida humana.

Muchas personas quedaron inconscientes durante la fase de intoxicación por gases y, al no poder huir, quedaron expuestas al fuego generalizado tras el flashover. Quienes sí lograron salir lo hicieron tras una exposición breve pero extrema al calor, lo que explica las quemaduras profundas y las lesiones térmicas en las vías respiratorias observadas en los supervivientes.

Por qué no hubo margen de escape.

Así era Le Constellation… Vía ABC.

En un entorno así, la posibilidad de escape se reduce de forma drástica. El aire caliente y tóxico incapacita rápidamente y la alta ocupación del local, junto con salidas limitadas, crea cuellos de botella inevitables. Aquí se unieron la reacción de pánico irracional con la imposibilidad física de moverse con la rapidez necesaria para sobrevivir.

Visto lo anterior, se puede afirmar que el incendio de Le Constellation no fue un accidente imprevisible. Fue la consecuencia directa de materiales inflamables, fuentes de ignición inadecuadas y un espacio cerrado. La química implicada es conocida desde hace décadas.

Sin más que añadir, espero este post sea de alguna utilidad, como siempre les digo, gracias por estar ahí, y … ¡hasta la próxima!

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