“La libertad intelectual es la base de todo progreso humano” – Andrei Sájarov.
En varias publicaciones recientes me he enfocado en el caso de Venezuela, un país cuya realidad conozco muy de cerca y que lleva años atravesando una crisis profunda, hoy inmerso en un proceso de cambio lento, complejo y todavía incierto.
Ese recorrido previo sirve también como punto de partida para mirar hacia otros lugares donde la ciencia se ve sometida a presiones similares, aunque las causas y las trayectorias sean distintas. Irán es uno de esos casos, y además uno especialmente grave. Tras documentarme muy bien sobre lo que ocurre actualmente, me pareció muy necesario detenerme también aquí.
Irán, obviamente, no es Venezuela, ni en su contexto social ni cultural. Sin embargo, comparte con ella algo esencial: una presión sostenida que atraviesa todos los ámbitos de la vida, incluida la ciencia, y que hoy se combina con una represión severa y una continuada violación de derechos humanos.
Incluso desde el punto de vista de la química; una disciplina que depende del rigor, la cooperación y la libertad intelectual; resulta imposible mirar hacia otro lado. Así que, a continuación, reflexionamos sobre cómo este escenario afecta a la ciencia y a las industrias químicas de un país que, pese a todo, sigue siendo relevante en este ámbito. Sigue leyendo
