“Nada es permanente, excepto el cambio.” – Heraclitus.
Hay alimentos en tu despensa que caducan en cuestión de días. Otros, sin embargo, pueden permanecer intactos durante semanas. Y luego están aquellos que parecen desafiar el tiempo, que podrían, literalmente, sobrevivirte.
Muchos asumimos que la fecha de caducidad en los envases significa lo mismo para todos los productos. Nada más lejos de la realidad. Hay alimentos que pueden volverse peligrosos en cuestión de horas, mientras que otros apenas muestran cambios visibles incluso después de años. Esto plantea una pregunta más interesante que “¿caduca o no caduca un alimento?”: ¿por qué algunos parecen casi inmortales?
Ahí es donde la química deja de ser teoría y comienza a explicar fenómenos concretos. Para entenderlo, basta con mirar algunos ejemplos extremos.
