“El precio de cualquier cosa es la cantidad de vida que intercambias por ella”- Henry David Thoreau.
Hace no mucho, los coches eléctricos parecían el destino inevitable de la movilidad moderna. Eran la promesa del futuro: tecnología limpia, innovación y progreso al servicio del planeta. El discurso era claro y el entusiasmo, casi unánime.
Hoy el tono es distinto. La conversación se ha vuelto más silenciosa y más compleja. Lo que antes se presentaba como una solución evidente ahora exige una mirada más pausada.
A continuación, analizamos algunos de los aspectos que rara vez ocupan el centro del debate y que resultan clave para entender el momento actual de la movilidad eléctrica.
