“Si queremos emprender la ardua búsqueda de la verdad, debemos reunir el valor para abandonar las líneas de pensamiento en las que hemos estado hasta ahora y empezar a dudar de todo lo que antes aceptábamos como correcto y verdadero.” – Erich von Däniken, Chariots of the Gods? (Recuerdos del futuro, 1968)
Como ya les he comentado en alguna otra publicación, siempre he sido muy fan de los enigmas y aquello que escapa de lo puramente racional. Desde niña, los libros que hablaban de civilizaciones antiguas, misterios sin resolver y teorías inesperadas encendían en mí una chispa imposible de apagar. Uno de los que marcó especialmente mi infancia fue El mensaje de los dioses, una joya que llegó a mis manos gracias a mi padre, quien supo intuir muy bien que aquel tipo de libro me iba a atrapar. Fue, para mí, una primera invitación a imaginar posibilidades más allá de lo evidente.
Cuando el pasado 10 de Enero de 2026 me enteré del fallecimiento de Erich von Däniken, me dio pesar. No porque compartiera sus teorías, sino porque su obra, tan polémica como influyente, formó parte de mis primeras lecturas y de ese primer contacto con preguntas que no tenían respuestas fáciles. Por eso, y porque este es un blog de química, empecé a darle vueltas a la idea de hacerle un pequeño homenaje aquí.
Así que, con las ideas ya un poco más claras, hoy les cuento cómo algunas de las cuestiones que rodearon su obra pueden leerse, con la distancia crítica que da la ciencia, desde la química. No para buscar respuestas «extraterrestres», sino para entender mejor qué sabemos realmente sobre la tecnología y los conocimientos materiales de las civilizaciones antiguas. Sigue leyendo
