Reloj del fin del mundo, vórtice polar y química: entre el riesgo real y el ruido.

“No hay apocalipsis más devastador que el que nace de nuestras propias manos y mentes.”- Autor desconocido.

Este pasado mes de Enero se han cruzado dos noticias que dicen bastante sobre cómo interpretamos el riesgo, el clima y la idea del fin. Por un lado, Estados Unidos ha sufrido una de las tormentas de invierno más duras de los últimos años, con frío extremo, nieve en zonas poco acostumbradas a ello y millones de personas afectadas. Por otro, el Reloj del Fin del Mundo se ha vuelto a ajustar y ahora marca 85 segundos para la medianoche, la posición más cercana al “apocalipsis” desde que existe.

Reloj del fin del mundo, vórtice polar cuestión de química

Frío histórico, titulares de escándalo y una sensación constante de que algo se esta desajustando. Todo parece encajar en la misma narrativa cada vez más dominante de que vivimos al borde del colapso. A continuación, vamos a ver qué hay realmente detrás de esa sensación de cuenta atrás permanente, qué es el llamado vórtice polar, por qué el Doomsday Clock vuelve a acercarse a la medianoche y qué papel juega la química en todo este debate. Sin alarmismo ni repetir consignas.

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