Archive 81: cuando la ficción se apoya en la química.

“Lo importante es no dejar de hacerse preguntas.”- Albert Einstein.

Estos días he estado viendo una serie que me ha parecido bastante interesante. No solo por la historia, sino por ciertos detalles que, cuando se miran con un poco de curiosidad, te hacen parar y pensar: aquí hay algo más.

Hace exactamente una semana hablábamos en el blog de tres nombres muy conocidos relacionados con el mundo del helado, todos ellos con algo en común: su origen en 1981. Un dato curioso, casi anecdótico. Lo que no esperaba era volver a encontrarme ese mismo número, el 81, en un contexto completamente distinto y bastante particular.

Para mí fue una señal clara de que tenía que escribir al respecto. Así que aquí estamos.

En esta ocasión, el 81 no aparece como una fecha, sino como parte de un archivo concreto, numerado dentro de una colección mucho mayor. Y ahí fue cuando la coincidencia dejó de parecer casual. Porque ese archivo no es solo un recurso narrativo: tiene implicaciones que conectan directamente con la química, y con la forma en que ciertos conceptos científicos se cuelan en la ficción para construir tensión y malestar.

Así que hoy viernes nos vamos a permitir un pequeño desvío del laboratorio al mundo de las series. Muchas veces el terror psicológico funciona precisamente porque se apoya en ideas reales, aunque luego se lleven a terrenos extremos.

Aviso antes de seguir: en este post hay algo de spoiler, así que si aún no has visto la serie y prefieres hacerlo sin pistas previas, quizá quieras dejar la lectura para más adelante.

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