8 secretos químicos que esconden los océanos…

«El mar, una vez que lanza su hechizo, mantiene para siempre a quien lo contempla en una red de asombro.» – Jacques Cousteau.

Hoy, 8 de Junio, se celebra el Día Mundial de los Océanos. Aunque cubren más del 70 % de la superficie terrestre y contienen aproximadamente el 97 % del agua presente en la Tierra, la mayoría de nosotros solo conocemos una pequeña parte de ellos.

Cuando observamos el mar solemos ver olas, playas o una enorme diversidad de vida marina. Pero bajo esa superficie se esconde uno de los sistemas más complejos y fascinantes de la Tierra.

Y muchas de las respuestas a sus misterios se encuentran en algo tan cotidiano como la química.

Hoy te cuento 8 curiosidades que explican de alguna manera lo especial que es esta, digamos, otra dimensión…

1. Gran parte del oxígeno que respiramos procede del océano.

Cuando pensamos en la producción de oxígeno solemos imaginar bosques, selvas o grandes extensiones de vegetación. Sin embargo, una parte muy importante del oxígeno que respiramos tiene su origen en organismos microscópicos marinos conocidos como fitoplancton.

A pesar de su diminuto tamaño, estos microorganismos realizan la fotosíntesis de forma similar a las plantas terrestres, utilizando la energía solar para transformar dióxido de carbono y agua en materia orgánica y oxígeno. Según la NOAA, al menos la mitad del oxígeno producido en la Tierra procede del océano.

En otras palabras, una parte significativa de cada respiración que realizamos tiene su origen en organismos invisibles que flotan en las aguas marinas

2. Los océanos absorben una cuarta parte del CO₂ que emitimos.

Cada vez que quemamos combustibles fósiles liberamos dióxido de carbono a la atmósfera. Lo que muchas personas desconocen es que una parte importante de ese gas no permanece en el aire.

Los océanos actúan como un gigantesco sumidero de carbono. Cuando el CO₂ entra en contacto con el agua se producen diversas reacciones químicas que generan ácido carbónico, bicarbonatos y carbonatos.

Gracias a estos procesos, una parte del carbono termina almacenándose en el océano en lugar de acumularse en la atmósfera. Según la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO (IOC-UNESCO), los océanos absorben actualmente alrededor del 25 % del CO₂ generado por las actividades humanas.

Cada molécula de CO₂ que entra en el océano participa en una compleja cadena de reacciones químicas con efectos que pueden extenderse durante décadas.

Sin embargo, este proceso también tiene consecuencias. Al disolverse en el agua, parte del dióxido de carbono forma ácido carbónico, lo que reduce gradualmente el pH del océano. Este fenómeno, conocido como acidificación oceánica, está alterando la química marina y puede afectar a organismos como corales, moluscos y algunas especies de plancton.

Desde el inicio de la Revolución Industrial, la acidez de la superficie oceánica ha aumentado aproximadamente un 30 %.

3. También absorben más del 90 % del exceso de calor del planeta.

Además de capturar carbono, los océanos funcionan como un gigantesco regulador térmico. El agua posee una elevada capacidad calorífica, lo que le permite absorber grandes cantidades de energía antes de aumentar significativamente su temperatura.

Actualmente, más del 90 % del exceso de calor acumulado por el sistema climático debido al calentamiento global ha sido absorbido por los océanos. Sin esta enorme capacidad para almacenar energía térmica, las temperaturas atmosféricas serían mucho más extremas.

4. Los océanos contienen elementos que probablemente no esperarías encontrar.

Cuando pensamos en el agua de mar solemos imaginar sal disuelta. Sin embargo, los océanos contienen prácticamente todos los elementos de la tabla periódica, aunque en concentraciones muy diferentes.

Además del sodio y el cloro, el agua marina alberga magnesio, calcio, potasio, litio, bromo e incluso metales como el oro y el uranio. Se estima que los océanos contienen más de 20 millones de toneladas de oro (una cantidad que supera de sobra todo el oro extraído a lo largo de la historia, unas 200mil toneladas) y alrededor de 4.500 millones de toneladas de uranio disuelto.

Pero las sorpresas no terminan ahí. Los fondos oceánicos albergan enormes yacimientos de minerales críticos y elementos de tierras raras, concentrados en nódulos polimetálicos, cortezas ricas en cobalto y depósitos de sulfuros metálicos.

Los fondos oceánicos albergan enormes reservas de minerales estratégicos y tierras raras. Su posible explotación podría ser clave para la transición energética, aunque también genera importantes preocupaciones ambientales. Vía Ciencia UNAM / Autoridad Internacional de los Fondos Marinos.

Entre ellos se encuentran elementos como el neodimio, el disprosio o el escandio, fundamentales para la fabricación de turbinas eólicas, vehículos eléctricos, baterías y otras tecnologías avanzadas.

Por ello, algunos científicos consideran que los océanos podrían convertirse en una de las grandes reservas estratégicas de materias primas del siglo XXI.

5. En el fondo del océano existen chimeneas que expulsan agua a más de 400 °C.

A varios kilómetros bajo la superficie marina existen estructuras conocidas como chimeneas hidrotermales. Estas formaciones aparecen en zonas donde el agua se filtra a través de grietas de la corteza terrestre, se calienta al entrar en contacto con rocas muy calientes y vuelve a emerger cargada de minerales.

Lo más sorprendente es su temperatura. Algunas de estas emisiones superan los 400 °C, una temperatura muy superior al punto de ebullición del agua.

Y… ¿Por qué no hierven? La respuesta está en la enorme presión existente a grandes profundidades, que impide que el agua pase al estado gaseoso. Estas chimeneas crean ecosistemas únicos y algunos científicos consideran que entornos similares pudieron desempeñar un papel importante en el origen de la vida en la Tierra.plancton.

6. Los océanos almacenan unas 50 veces más carbono que la atmósfera.

Cuando hablamos de carbono solemos pensar en la atmósfera. Sin embargo, una gran parte del carbono presente en la Tierra se encuentra almacenada en los océanos.

Buena parte de él permanece disuelto en forma de bicarbonatos y carbonatos, productos de las reacciones químicas que tienen lugar entre el agua y el dióxido de carbono. Los océanos almacenan aproximadamente 50 veces más carbono que la atmósfera. Gracias a ello desempeñan un papel esencial en la regulación climática del planeta.

El océano actúa como un gigantesco almacén de carbono. Parte del CO₂ atmosférico se disuelve en el agua y puede permanecer durante siglos o incluso milenios en las profundidades oceánicas antes de volver a la superficie. Vía Copernicus Ocean State Report.

7. El color azul del océano también tiene una explicación química.

Mucha gente cree que el mar es azul simplemente porque refleja el color del cielo. La realidad es algo más compleja: las moléculas de agua absorben con mayor facilidad las longitudes de onda correspondientes a los colores rojo, naranja y amarillo.

La luz azul, en cambio, penetra más profundamente y se dispersa con mayor eficacia. Por eso los océanos presentan ese característico color azul que observamos desde la costa, desde un barco o incluso desde el espacio.

Incluso algo tan cotidiano como el color del mar tiene una explicación científica fascinante.

8. El océano produce «nieve».

No se trata de nieve formada por agua congelada. Los científicos utilizan el término nieve marina (marine snow) para describir una lluvia continua de restos microscópicos de organismos, partículas orgánicas, minerales y otros materiales que descienden lentamente hacia las profundidades.

Aunque apenas resulta visible desde la superficie, este fenómeno desempeña un papel fundamental en el transporte de carbono desde las capas superiores del océano hacia el fondo marino. Sin esta «nieve» invisible, gran parte del carbono absorbido por los océanos regresaría mucho más rápidamente a la atmósfera.

Es uno de los procesos menos conocidos y, al mismo tiempo, más importantes de la química oceánica.

Visto lo visto, quizá la mayor curiosidad sea que todo esto ocurre fuera de nuestra vista.

Así que, si tienes el mar cerca y tienes oportunidad, admíralo así sea unos segundos, y recuerda como bajo su superficie se esconde uno de los sistemas más increíbles de esta nuestra única nave espacial.

Espero que este post les haya resultado interesante. Como siempre, gracias por leerme, y… ¡Hasta la próxima!

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