¿Fracking, HAARP o tectónica? Las teorías detrás del doblete sísmico en Venezuela.

«Las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias.» – Carl Sagan.

Desde el doblete sísmico ocurrido en Venezuela el 24 de Junio de 2026, las redes sociales se han llenado de preguntas, sospechas y explicaciones sobre su posible origen.

Muchas apuntan a Morón, a la actividad petrolera, al fracking o incluso al HAARP. Aunque un terremoto es, ante todo, un fenómeno geológico, estas ideas también involucran temas relacionados con la química: fluidos, procesos petroquímicos y actividad energética.

¿Puede el fracking influir en un sismo? ¿Qué se hace realmente en Morón? ¿Y por qué HAARP vuelve a aparecer en estas conversaciones?

En este artículo revisamos qué se sabe, qué tiene base científica y qué sigue siendo solo una teoría.

Por qué se menciona Morón.

Morón aparece en muchas de estas conversaciones porque concentra actividad petroquímica e industrial. Allí funciona el Complejo Petroquímico Hugo Chávez, vinculado principalmente a fertilizantes y productos químicos, y en la misma franja costera se encuentra la refinería de El Palito.

Tras el doblete, ambas instalaciones registraron interrupciones preventivas y problemas operativos, lo que concentró aún más la atención sobre la zona.

Además, desde enero de 2026, tras la captura de Nicolás Maduro, se ha impulsado una mayor participación e inversión en el sector petrolero y gasístico venezolano. La administración estadounidense manifestó su intención de recuperar infraestructura y aumentar la producción, mientras la OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos) emitió licencias para determinadas actividades de exploración, desarrollo y producción.

Estas autorizaciones contemplan servicios y productos de estimulación de pozos, incluidos fluidos de fracturación. Sin embargo, que una licencia permita ese tipo de actividad no demuestra que se esté aplicando fracking en Morón.

También conviene diferenciar procesos: una refinería transforma petróleo ya extraído; un complejo petroquímico utiliza gas y derivados para producir fertilizantes, plásticos y otros compuestos; el fracking es una técnica de extracción subterránea.

La existencia de industria petrolera o petroquímica en Morón puede justificar preguntas sobre seguridad, impacto ambiental y transparencia, pero no demuestra por sí sola una relación con los terremotos.

Qué es el fracking y qué tipo de sismos puede inducir.

Cuando en redes se habla de “fracking”, muchas veces se usa ese término para referirse a cualquier actividad petrolera que implique inyectar fluidos bajo tierra. Sin embargo, desde el punto de vista científico, conviene distinguir dos procesos relacionados, pero diferentes.

El fracking, o fracturación hidráulica, es una técnica para extraer petróleo o gas. Consiste en inyectar a presión una mezcla de agua, arena y aditivos en una formación rocosa para abrir pequeñas fracturas y facilitar la salida de los hidrocarburos.

La arena ayuda a mantener abiertas esas fracturas. Los aditivos pueden reducir la fricción, evitar corrosión, limitar depósitos minerales y controlar bacterias que podrían dañar tuberías o alterar el proceso.

Pero el mecanismo más relacionado con terremotos inducidos de mayor tamaño no suele ser el fracking directo, sino la inyección profunda de aguas residuales.

Durante la extracción de petróleo y gas pueden regresar a la superficie aguas salinas, restos de fluidos de producción y sustancias presentes de forma natural en el subsuelo. Parte de esos líquidos puede reinyectarse en pozos profundos destinados a su disposición.

El fracking busca extraer hidrocarburos; la inyección profunda de aguas residuales busca gestionar fluidos resultantes de la producción. Forman parte de la misma industria, pero no son la misma operación.

El fracking directo suele generar microsismos localizados, casi siempre imperceptibles. En cambio, la inyección profunda y prolongada de grandes volúmenes de aguas residuales puede aumentar la presión dentro de una falla preexistente y facilitar su deslizamiento.

Aun así, que este mecanismo exista no demuestra que haya intervenido en el doblete venezolano. Para sostener una relación causal habría que identificar pozos activos, su profundidad, los volúmenes y presiones de inyección, las fallas cercanas y una relación temporal y geofísica clara con los terremotos.

También importa la escala: los casos documentados de sismicidad inducida por inyección de fluidos son muy inferiores a los dos terremotos de alrededor de magnitud 7 registrados en Venezuela. Más adelante veremos algunos ejemplos para entender mejor esa diferencia.

Para comprender de forma visual en qué consiste el tan mencionado fracking, a continuación comparto una infografía explicativa sobre cómo funciona.

Los casos reales y la comparación con Venezuela.

La sismicidad inducida es un fenómeno real y está bien documentado. Uno de los casos más conocidos ocurrió en Oklahoma, Estados Unidos: en 2016 se registró un terremoto de magnitud 5,8 cerca de Pawnee, asociado por estudios científicos a la inyección profunda de aguas residuales.

El USGS también cita un caso de magnitud 4,0 en Texas, en 2018, como el mayor sismo conocido atribuido directamente al fracking en Estados Unidos.

Estos ejemplos muestran que la actividad industrial puede favorecer terremotos locales cuando coincide con fallas ya existentes, grandes volúmenes de fluidos y condiciones geológicas determinadas. Pero también ayudan a entender la diferencia con Venezuela.

La escala de magnitud es logarítmica: cada aumento de una unidad equivale aproximadamente a 32 veces más energía. Por eso, una diferencia de solo 0,1 representa cerca de 1,4 veces más energía. En consecuencia, un terremoto de magnitud 7,5 libera alrededor de 355 veces más energía que uno de 5,8 y cerca de 178.000 veces más que uno de 4,0.

Por escala, el doblete venezolano no es comparable con los casos documentados habitualmente de sismicidad inducida por fracking o inyección de fluidos.

Eso no impide investigar cualquier posible actividad industrial en la zona. Pero, no hay evidencia verificable que permita vincular una operación de este tipo con los terremotos.

¿Y el HAARP?

HAARP son las siglas de High-frequency Active Auroral Research Program, o Programa de Investigación Auroral Activa de Alta Frecuencia.

Fue creado en 1990 para estudiar la ionosfera, una región de la atmósfera superior situada aproximadamente entre 80 y 640 kilómetros sobre la superficie terrestre. Su instalación se encuentra en Gakona, Alaska, y desde 2015 es gestionada por la Universidad de Alaska Fairbanks.

Su principal instrumento es un conjunto de antenas de radio de alta frecuencia que permite estimular temporalmente una zona limitada de la ionosfera para estudiar fenómenos relacionados con las comunicaciones, la propagación de ondas de radio, las auroras y la física espacial.

La ionosfera tiene también una dimensión química: allí la radiación solar transforma parte de los gases atmosféricos en partículas cargadas, creando un entorno de plasma. Pero ese proceso ocurre a cientos de kilómetros de altura, no dentro de la corteza terrestre.

HAARP no perfora el subsuelo, no inyecta fluidos, no actúa sobre fallas geológicas y no tiene un mecanismo físico demostrado para liberar la energía acumulada en una falla tectónica.

A veces se le relaciona con los terremotos porque utiliza energía electromagnética y dispone de instrumentos geofísicos. Sin embargo, esos equipos sirven para registrar y estudiar fenómenos naturales, no para provocarlos.

La ciencia investiga posibles alteraciones electromagnéticas o ionosféricas antes o después de algunos grandes terremotos. Pero eso no demuestra que la ionosfera origine los sismos: esos cambios pueden ser una consecuencia de las ondas generadas por el propio terremoto y su interacción con la atmósfera.

En definitiva: No existe evidencia científica de que HAARP pueda desencadenar terremotos.

Venezuela: un país sísmico por su ubicación tectónica.

Venezuela es sísmicamente activa, sobre todo en su franja norte, porque allí se encuentra la zona de contacto entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana.

La mayor parte del país se asienta sobre la placa Sudamericana, mientras la placa del Caribe se desplaza lateralmente respecto a ella. Ese movimiento no ocurre de forma uniforme: algunos segmentos de falla pueden permanecer bloqueados durante décadas, siglos o incluso más tiempo, acumulando tensión hasta liberarla de forma repentina en un terremoto.

No existe una sola falla que explique toda la actividad sísmica venezolana. El límite entre ambas placas es una franja amplia y compleja, donde el movimiento se distribuye entre varios sistemas de fallas activas. Entre los más importantes están Boconó, San Sebastián y El Pilar, aunque también existen otros sistemas activos de menor extensión.

La falla de Boconó recorre el occidente del país y se prolonga hacia Yaracuy y Morón. En esa región se relaciona con estructuras asociadas al sistema de San Sebastián; más hacia el este, el corredor tectónico continúa hacia la falla de El Pilar.

En este contexto se interpreta el doblete del 24 de Junio. Un doblete sísmico ocurre cuando dos terremotos fuertes y de magnitudes similares se producen cerca en el tiempo y en la misma región, en lugar de un sismo principal seguido únicamente por réplicas mucho menores.

No existe un intervalo único para definir un doblete: los eventos pueden separarse por segundos, minutos u horas, siempre que exista cercanía espacial y una relación geológica plausible. Cuanto menor es el intervalo, mayor puede ser la probabilidad de que la primera ruptura haya influido directamente en la segunda.

Hay otros ejemplos conocidos: en Turquía y Siria, el 6 de Febrero de 2023, un terremoto de magnitud 7,8 fue seguido unas nueve horas después por otro de magnitud 7,5 en una falla cercana. También se recuerda el caso de California en 1992, cuando el terremoto de Landers, de magnitud 7,3, fue seguido unas tres horas después por el de Big Bear, de magnitud 6,5. El USGS los describe como una pareja de terremotos excepcionales dentro de una misma secuencia regional.

Estos dobletes pueden producirse cuando varias fallas, o distintos segmentos de un mismo sistema tectónico, se encuentran cerca de su punto de ruptura. Cuando una falla se rompe, parte del esfuerzo acumulado puede redistribuirse y acercar a una falla o segmento vecino a su propio punto de ruptura.

El doblete venezolano encaja en esta dinámica: dos rupturas muy grandes, separadas por solo 39 segundos, dentro de una zona tectónica activa del límite entre las placas Caribe y Sudamericana.

Más allá de las teorías…

El doblete del 24 de Junio ha puesto sobre la mesa cuestiones importantes sobre la actividad petrolera, la seguridad industrial, la transparencia ambiental y la vulnerabilidad sísmica de Venezuela.

La sismicidad inducida existe y merece ser estudiada cuando hay inyección profunda de fluidos cerca de fallas activas. Sin embargo, hasta ahora no hay datos que vinculen el fracking o una operación petrolera en Morón con estos terremotos.

Tampoco existe evidencia científica de que HAARP pueda provocar sismos. Su instalación se encuentra en Alaska y estudia una zona limitada de la ionosfera, a cientos de kilómetros de altura. No hay un mecanismo físico demostrado por el que sus emisiones puedan llegar hasta Venezuela, actuar sobre una falla geológica profunda y desencadenar un terremoto.

Los análisis geofísicos disponibles apuntan a una causa tectónica: la liberación de tensión acumulada en el límite activo entre las placas Caribe y Sudamericana.

Hacer preguntas es legítimo. Convertir una sospecha en una certeza exige pruebas.

Sin más que añadir, espero que este post les haya resultado interesante. Gracias, como siempre, por leerme, y hasta una próxima entrega.

Deja un comentario