“Todo está conectado con todo lo demás.” – Barry Commoner

Hace poco hablábamos en el blog del hantavirus, una enfermedad que acaparó titulares y nos recordó hasta qué punto seguimos expuestos a brotes infecciosos capaces de generar preocupación a escala global.
Ahora el foco vuelve a situarse sobre el ébola, una enfermedad que reaparece periódicamente en África y que vuelve a poner en alerta a las organizaciones sanitarias internacionales.
Pero detrás del ébola no solo hay una crisis sanitaria. Los brotes se concentran en una de las regiones más complejas y estratégicas del planeta: el este de la República Democrática del Congo, donde coinciden selvas tropicales, explotación minera, recursos esenciales para la tecnología moderna y algunos de los ecosistemas más frágiles del mundo.
Ahí donde esta historia empieza a conectar con algo más que un virus.
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