Nobel de Química 2026: favoritos, sorpresas y áreas con más posibilidades.

“Si tuviera mil ideas y sólo una resultase ser buena, estaría satisfecho” – Alfred Nobel.

El próximo 7 de Octubre conoceremos al ganador (o ganadores) del Premio Nobel de Química 2026 y, como cada año por estas fechas, crece la expectación sobre quién podría llevarse el premio.

El año pasado, uno de los nombres que recogimos entre los favoritos terminó llevándose el premio. En nuestra lista de 2025 aparecía Omar M. Yaghi, quien pocos días después recibió el Nobel de Química junto a Susumu Kitagawa y Richard Robson por el desarrollo de las estructuras metalorgánicas (MOF).

Este año volvemos a poner la mirada sobre algunos de los científicos y descubrimientos que más suenan en los días previos al anuncio.

¿Estará el ganador de 2026 entre ellos?

¿De dónde salen los favoritos?

Antes de empezar, una aclaración importante: no existen candidatos oficiales conocidos. Las nominaciones al Nobel permanecen en secreto durante 50 años, por lo que cuando hablamos de «favoritos» nos referimos a científicos y líneas de investigación que aparecen en análisis y selecciones previas al premio.

Para elaborar esta lista hemos tomado como referencia los Citation Laureates 2026 de Clarivate y las predicciones publicadas por Chemical & Engineering News (C&EN), además de algunos nombres que llevan años apareciendo entre los favoritos. A continuación la selección de este año.

Editar el ADN con precisión.

Candidato destacado: David R. Liu, químico y biólogo químico de la Universidad de Harvard, el Broad Institute y el Howard Hughes Medical Institute.

Liu es uno de los grandes nombres de la edición genética de precisión gracias al desarrollo de dos tecnologías que han ampliado enormemente las posibilidades de modificar el ADN: base editing y prime editing.

La primera permite cambiar determinadas letras del código genético sin producir las roturas de doble cadena características de otras técnicas. La edición prime, por su parte, amplía todavía más las posibilidades y permite realizar distintos tipos de modificaciones dirigidas en lugares concretos del genoma. Dicho de una forma muy sencilla: se trata de disponer de herramientas cada vez más precisas para corregir determinados errores genéticos.

Las posibles aplicaciones son enormes, especialmente en enfermedades causadas por mutaciones concretas. De hecho, Clarivate ha incluido a Liu entre sus Citation Laureates de Química 2026, una selección anual de investigadores cuyos trabajos han alcanzado una extraordinaria influencia científica.

Por qué importa: porque permite modificar el ADN con una precisión que acerca la edición genética a la corrección de errores concretos dentro del código de la vida.

Cuando los electrones viajan por las proteínas.

Candidatos destacados: Harry B. Gray y Jay R. Winkler, investigadores del California Institute of Technology (Caltech). (Imágenes vía Science History Institute/Wikimedia Commons y Citation Laurates)

Su trabajo ha sido fundamental para comprender la transferencia de electrones a larga distancia en proteínas. Puede parecer un fenómeno extremadamente específico, pero el movimiento de electrones está detrás de algunos de los procesos químicos más importantes de los seres vivos.

La fotosíntesis y la respiración celular son dos buenos ejemplos. Mediante experimentos realizados durante décadas, Gray y Winkler han ayudado a comprender cómo la estructura de las proteínas influye en la velocidad y eficiencia con la que los electrones pueden desplazarse a través de ellas.

Ambos forman parte también de los Citation Laureates de Química 2026 de Clarivate.

Por qué importa: porque seguir el recorrido de los electrones a través de las proteínas nos ayuda a entender algunos de los mecanismos fundamentales mediante los que los seres vivos transforman y utilizan la energía.

Superficies que se organizan solas.

Candidatos destacados: David L. Allara, Ralph G. Nuzzo y Jacob Sagiv.

Las monocapas autoensambladas (SAMs) son estructuras moleculares capaces de organizarse espontáneamente sobre una superficie formando capas altamente ordenadas. Los trabajos pioneros de Allara, Nuzzo y Sagiv a comienzos de la década de 1980 ayudaron a sentar las bases de esta química de superficies, hoy fundamental en campos como la nanotecnología, los sensores, la electrónica molecular y el diseño de nuevos materiales.

Su importancia ya ha sido reconocida con algunos de los grandes premios científicos. En 2022, Allara, Nuzzo y Sagiv compartieron el Premio Kavli de Nanociencia con George M. Whitesides por sus contribuciones pioneras al desarrollo de las monocapas autoensambladas. Clarivate ha vuelto a poner el foco este año en los tres primeros al incluirlos entre sus Citation Laureates de Química 2026. (Imagen vía norway.no)

Por qué importa: las SAMs permiten controlar las propiedades de una superficie a escala molecular y se han convertido en una herramienta fundamental para desarrollar materiales y dispositivos con funciones muy específicas.

Leer millones de fragmentos de ADN.

Otra de las grandes apuestas para este año es la secuenciación de ADN de nueva generación.

Candidatos destacados: Sir Shankar Balasubramanian y Sir David Klenerman, de la Universidad de Cambridge. (Imagen vía Research Professional News)

Ambos realizaron contribuciones fundamentales al desarrollo de tecnologías que hicieron posible analizar enormes cantidades de ADN en paralelo. Frente a métodos anteriores mucho más lentos, la secuenciación de nueva generación permitió multiplicar extraordinariamente la cantidad de información genética que podía obtenerse al mismo tiempo y reducir de manera drástica tanto los tiempos como los costes.

Y aquí aparece una de las incógnitas más interesantes de las quinielas de 2026: ¿quién podría acompañarlos si el Nobel reconociera este campo?

En las predicciones publicadas por Chemical & Engineering News, algunos expertos apuntan a Hagan Bayley, pionero en tecnologías de secuenciación mediante nanoporos, mientras que otros mencionan a Pascal Mayer, que realizó importantes contribuciones al desarrollo de métodos de secuenciación masiva.

Por qué importa: porque estas tecnologías transformaron nuestra capacidad para leer el ADN y han tenido un enorme impacto en genética, biomedicina y diagnóstico.

Una nueva generación de células solares.

De la genética saltamos a un campo completamente diferente: la energía solar.

Candidatos destacados: Tsutomu Miyasaka, Nam-Gyu Park y Henry Snaith, tres investigadores fundamentales en el desarrollo de las células solares de perovskita.

Las células solares de perovskita han protagonizado uno de los avances más importantes de la energía fotovoltaica de las últimas décadas. Tsutomu Miyasaka fue pionero en demostrar el potencial de las perovskitas como materiales fotovoltaicos, mientras que los trabajos posteriores de Nam-Gyu Park y Henry Snaith fueron decisivos para aumentar drásticamente su eficiencia y convertirlas en una tecnología con enormes posibilidades para la energía solar.

El reconocimiento a sus aportaciones no ha dejado de crecer. En 2025, Miyasaka, Park y Snaith recibieron conjuntamente el NIMS Award por sus contribuciones pioneras al desarrollo de las células solares de perovskita. (Imagen vía eurekalert.org)

Por qué importa: porque podrían contribuir al desarrollo de tecnologías solares altamente eficientes, versátiles y potencialmente más económicas.

Construir los azúcares de la vida: Chi-Huey Wong.

Hay nombres que parecen regresar inevitablemente a las quinielas del Nobel. Chi-Huey Wong es uno de ellos y ya apareció entre los nombres que recogimos el año pasado. (Imagen vía Wikipedia)

Este químico taiwanés-estadounidense es uno de los grandes referentes de la glicoquímica y la glicobiología, especialmente por sus avances en la síntesis de carbohidratos y glicoproteínas.

Cuando pensamos en azúcares solemos asociarlos simplemente con una fuente de energía, pero su papel biológico es muchísimo más amplio. Los carbohidratos presentes en las células participan en procesos de reconocimiento celular, respuesta inmunitaria e interacciones entre células y microorganismos. El problema es que muchas de estas estructuras son extraordinariamente complejas, lo que históricamente ha dificultado tanto su fabricación como su estudio.

Los métodos desarrollados por Wong han ayudado a superar parte de esas dificultades y han abierto nuevas posibilidades para investigar estas moléculas y sus aplicaciones biomédicas.

Su nombre vuelve a aparecer este año entre los favoritos y, además, encabeza ampliamente una encuesta realizada entre los lectores de Chemical & Engineering News.

Por qué importa: porque poder fabricar y estudiar estas complejas moléculas abre nuevas posibilidades para comprender enfermedades y desarrollar vacunas, diagnósticos y medicamentos.

¿Y si hay una sorpresa?

Llegados a este punto, conviene recordar que las quinielas del Nobel están muy lejos de ser infalibles.

Un nombre que merece seguirse es Krzysztof Matyjaszewski, pionero de la polimerización radicalaria por transferencia de átomo (ATRP). Esta técnica permite controlar con gran precisión la arquitectura y las propiedades de determinados polímeros, algo fundamental cuando queremos diseñar materiales con características muy concretas.

También vuelve a aparecer Tao Zhang, de quien ya hablamos el año pasado. Zhang es uno de los pioneros de la catálisis de átomo único, un enfoque en el que átomos metálicos individuales pueden actuar como centros catalíticos. En lugar de utilizar partículas formadas por numerosos átomos, la idea consiste en aprovechar al máximo cada átomo disponible y, al mismo tiempo, conseguir un enorme control sobre el entorno químico en el que ocurre la reacción.

Otro nombre mencionado este año es Patrick Holland, conocido por sus investigaciones sobre la química de metales abundantes como el hierro y el cobalto. Una parte importante de su trabajo busca comprender cómo estos elementos pueden llevar a cabo transformaciones químicas complejas y contribuir al desarrollo de alternativas a catalizadores basados en metales mucho más escasos.

¿Podría alguno de ellos dar la sorpresa? Por supuesto. El Nobel nos ha enseñado muchas veces que predecirlo nunca es sencillo.

Entonces… ¿por dónde podría ir el Nobel de Química 2026?

Este año las apuestas nos llevan por caminos muy diferentes: edición genética, transferencia electrónica en proteínas, nanotecnología de superficies, secuenciación de ADN, energía solar, química de carbohidratos, polímeros y catálisis.

Algunas de estas investigaciones comenzaron hace décadas; otras están mostrando ahora todo su potencial. Y quizá ahí esté una de las claves del Nobel: reconocer descubrimientos capaces de transformar un campo y cuyo impacto termina extendiéndose mucho más allá del laboratorio donde nacieron.

¿Será este el año de la edición genética? ¿De las células solares de perovskita? ¿De la química de superficies? ¿O terminará imponiéndose una línea de investigación que apenas aparece en las quinielas?

¿Estará el ganador de este año entre nuestros favoritos o tendremos sorpresa?

Sin más que añadir, como siempre, gracias por leerme y… ¡Hasta la próxima!

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