“El marketing ya no se trata de los productos que haces, sino de las historias que cuentas.”- Seth Godin.
Hoy Viernes te cuento una de esas historias donde marketing, marcas y cultura pop se cruzan sin disimulo. Una de esas que no se explican solo con fórmulas o campañas, sino con símbolos.
La guerra de las sodas nunca terminó. Solo estaba en pausa. Y como toda buena rivalidad, necesitaba el escenario adecuado para volver a escena. Pepsi lo encontró en el Super Bowl y decidió no hacerlo con medias tintas: lanzó su nuevo anuncio y, de paso, se apropió del símbolo más reconocible de su rival, el icónico oso polar de Coca-Cola.
Sí, ese oso. El que lleva décadas asociado con Navidad, ternura y una Coca Cola bien fría. El mensaje no fue sutil, y tampoco pretendía serlo.








